El cambio de la fase hebreo-armenia

N. Lygeros

Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou




El cambio de postura de la diáspora judía en las Naciones Unidas no ha dejado de provocar repercusiones en el plano histórico. De hecho, como continuación de esta declaración positiva sobre la cuestión del reconocimiento del genocidio de los armenios, algunos expertos han empezado a revelar fuentes que hasta ahora no habían sido explotadas, como testimonio de las atrocidades cometidas contra la población judía en el Imperio Otomano. Esta población, que era una de las más pobres de entre las no musulmanas, en realidad no pretendía reivindicaren lo que atañe al no disfrute de la propiedad. Este hecho fue utilizado por Turquía con el fin de desarrollar su propaganda sobre la naturaleza liberal del Imperio Otomano. A medida que el estado de Israel cuidadosamente evitaba tener otro enemigo en la región, la combinación táctica de estos puntos de vista ha llevado a los investigadores a una forma de neutralidad hacia Turquía. El problema, como tan acertadamente ha dicho Elie Wiesel, es que la neutralidad nunca está del lado de la víctima; y Turquía se aprovechó de este campo libre no sólo para el establecimiento de su propaganda, sino también para criticar los casos armenios y griegos, proyectando el contra-ejemplo judío en apoyo de su intolerancia. Sin embargo, el examen histórico de sus afirmaciones demuestra claramente la falta de sustrato objetivo. Esto es exactamente lo que confirma la existencia de las nuevas fuentes antiguas que no habían sido explotadas por los centros de investigación histórica o, para ser más precisos, que no habían circulado entre el público. Este nuevo acceso directo a fuentes que describen con precisión los hechos y las acciones del Imperio Otomano contra los judíos valida finalmente la historia de estas olvidadas (en los archivos) víctimas. Este nuevo enfoque permite asimismo afrontar de una manera más estratégica el problema del reconocimiento del genocidio. Incluso los más reticentes entre los armenios para reclamar el genocidio y su reconocimiento no podrán ya utilizar ese pretexto de los judíos, dado que, en realidad, no existe ya. Además, de ahora en adelante es posible establecer una verdadera mezcla estratégica que justifique los esfuerzos de los armenios, los griegos y los judíos contra la barbarie turca y su intento de completar sus genocidios a través de un genocidio de la memoria. Tenemos, pues, que cotejar toda nuestra información con la de los archivos judíos para resaltar el carácter sistemático de la barbarie turca. En el marco del genocidio de los armenios también hubo víctimas griegas y judías que deberían ser utilizadas en la acusación contra Turquía. Esta vez podemos demostrar mediante pruebas que el genocidio de los armenios pertenece a un extermino aún más mayor que afecta a todas las poblaciones no musulmanas. Nuestros análisis de la obra de Alejandro Caratheodori acerca de la ley islámica adquieren a partir de ahora otro valor. De hecho, la integración de las atrocidades cometidas contra los judíos corresponde a la aplicación de los fundamentos mismos del derecho islámico, que es muy permisivo en cuanto a cualquier acción en contra de un no musulmán. Ya no contamos sencillamente con una confrontación entre cristianos y musulmanes que corresponde a una guerra de religiones. La oposición se lleva a cabo en la “musulmanidad” a través de su negación. Y también nos hallamos frente a una forma de absolutismo religioso. Lo que significa qué paradójico es nuestro enfoque del kemalismo, ya que este último, bajo el pretexto de restaurar el orden en el Imperio Otomano tras la intervención de los Neoturcos, fue más allá de todos los esfuerzos llevados a cabo hasta entonces para dar coherencia al estado turco. Lo cual viene a significar que toda la estructura turca fue construida sobre cimientos de genocidio. Y la actual Turquía no es sino el hijo de este genocidio. Ello explica las dificultades del reconocimiento del genocidio, así como el impacto a que Turquía se va a someter tras el cambio de la fase hebreo-armenia.







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