11917 - El genocidio como suicidio

N. Lygeros
Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou

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El concepto de genocidio no es sólo una palabra para nosotros, sino que representa un inaceptable crimen contra la Humanidad, y como tal debe ser estudiado e incorporado a la educación de un pueblo que aprende no sólo para la compasión sino también cómo enfrentarse a la barbarie mientras esta continúa el genocidio de la memoria por no temer a ninguna institución en tanto que no haya penalización para la negación de la existencia del genocidio. De otra manera, como ha dicho Albert Camus sobre el ser humano, no nos damos cuenta de que el problema más importante de la Humanidad es el suicidio. Porque son los seres humanos las propias víctimas del genocidio y nadie más. Igual que los niños, los pequeños seres humanos, aprenden a través de la escuela cómo llegar a ser más humanos, también deben aprender sobre los genocidios que han herido a la Humanidad; porque hubo sociedades indiferentes sobre su futuro, porque la barbarie utilizó la inercia de las personas. La obra de Raphaël Lemkin debe ser más ampliamente conocida, y esto sobre todo en Grecia, porque todos sabemos que para explicar con ejemplos a qué se refería con lo de la invención de la palabra genocidio tomó los acontecimientos que caracterizan los genocidios de los armenios, asirios y griegos, tres poblaciones que viven en paz y libertad en nuestro país a pesar de que no existe protección institucional cuando se emprenden barbaries contra ellas, favoreciendo así las ideas de la negación, ya que todo está permitido, ya que ningún político tuvo el coraje de interceder a favor de la penalización para no ser acusado de pisotear la libertad de expresión de cada uno. Por supuesto si cada uno entendiera que la condena de la negación no es sino una humana prohibición de la barbarie. Aceptamos los Diez Mandamientos que conciernen a los hombres pero no nos damos cuenta de que los derechos de la Humanidad son indispensables. Parecen abstractos, idealistas y desde luego utópicos, pero nos olvidamos de que vemos de la misma manera los derechos humanos en el pasado. Aceptamos la prohibición del suicidio por razones religiosas pero no percibimos que hay una correlación con el concepto del genocidio. La penalización de la negación es la prohibición del genocidio, es la prohibición de la barbarie, es la protección de los inocentes que no poseen ningún medio de defenderse ante los ataques y los actos de la barbarie. Si logramos decirles a todas las personas que el genocidio no es sólo un crimen contra la Humanidad, sino también el suicidio de la misma, entonces podremos dar un paso adelante en la lucha por el reconocimiento de los genocidios y también por el procedimiento de enmienda que es necesario para el tratamiento del crimen contra la Humanidad.