9240 - El genocidio de los armenios como punta de lanza

N. Lygeros
Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou

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El genocidio de los armenios constituye ya la punta de lanza de los genocidios que aún no han sido reconocidos por su verdugo mismo. Gracias a la lucha por el reconocimiento del genocidio de los armenios, otras víctimas también, sobrevivientes y Justos, han entrado en el tan relevante proceso de reparación. El reconocimiento por parte de otros estados no lo es todo, sino simplemente el primer estadio de la lucha. La penalización del no reconocimiento es indispensable para pasar al segundo estadio. Por supuesto, la gente en algunos países puede que no esté todavía lista para pasar a esta fase, y a veces esto se debe al énfasis puesto en la libertad de expresión. Sin embargo, tienen que ser informados de lo importante que es este estadio para toda la lucha. Un genocidio no es solamente un crimen, sino un crimen contra la Humanidad. Estados como Suiza y Eslovaquia han establecido esto y tienen una legislación penalizadora; Bélgica va por buen camino, y en Francia la lucha aún está librándose. Poco a poco, no obstante, los países, a través de sus pueblos, se van dando cuenta de que no pueden permanecer neutrales ante este tipo de problemas; de otro modo toman partido por el perpetrador. El genocidio de los armenios no es el único, pero sí el primero. En consecuencia, fue la falta de acción inicial lo que dio espacio a otros perpetradores a cometer su propio crimen. Kemal tuvo como sucesores a Hitler contra los Judíos y a Stalin contra los ucranianos. Incluso después de los reconocimientos los perpetradores pueden continuar fácilmente su obra. Por esta razón la lucha por la penalización del no reconocimiento tiene que ser asimismo emprendida. Chipre fue uno de los primeros países en reconocer el genocidio de los armenios en 1982; antes incluso de la resolución del Parlamento Europeo de 1987. Grecia lo hizo en 1996, después de reconocer en 1994 el genocidio de los griegos pónticos. Todo el marco es positivo para el Helenismo; simplemente no debemos permanecer cruzados de brazos, ya que Turquía continúa con más y más fuerza el genocidio de la memoria, haciendo caso omiso de todos los países que simplemente han reconocido el genocidio. Ha llegado, por tanto, el momento de pasar a la acción también en Grecia en cuanto al tema de la penalización. Ya tuvo lugar en Kilkis un congreso dedicado a la idea de penalizar la negación de los crímenes contra la Humanidad, que reconoció la Unión Europea el 16 de abril de 2011. Pero estos esfuerzos deben continuar, y se les debe exigir a los políticos que los representen oficialmente. Sólo de esta manera puede darse un cambio de fase en el área de los Derechos de la Humanidad.